La "menopausia masculina", conocida por muchos como "andropausia", no es tan brusca como la femenina. Se trata de un proceso lento y gradual. El descenso de los niveles de testosterona comienza alrededor de los treinta años y continua hasta el final de la vida. Este hecho, unido a un descenso de la presión sanguínea, puede provocar disfunciones sexuales como dificultades para conseguir y mantener una erección.
Esta etapa de cambios en el hombre puede agravarse si existen problemas de colesterol, sobrepeso, sedentarismo o disfunciones cardiacas. Igual que las mujeres, los varones pueden recurrir a tratamientos hormonales sustitutorios para aliviar los síntomas.

Además de los problemas sexuales, los síntomas del declive masculino pueden llegar a ser parecidos a los femeninos: accesos de calor y cambios psicológicos. Lo que no existe es la "postmenopausia masculina", ya que, una vez que comienza el declive de la testosterona, no se detiene.

El descenso de los niveles de testosterona puede provocar cambios en el tejido muscular y densidad mineral, aumento de la grasa abdominal, aumento del colesterol, deterioro de la función cardiaca y trastornos sexuales y psicológicos.
El papel que la testosterona juega en el declive masculino aún es objeto de estudio, así como la conveniencia de emplear tratamientos hormonales
sustitutorios: qué cantidad administrar, cuándo comenzar el tratamiento, efectos secundarios... Estos tratamientos podrían ser más beneficiosos en varones con problemas cardiacos, diabetes o malnutrición, casos en los que el descenso de la testosterona es mayor.

POR: SALUD.COM
ARREGLOS FOTOGRAFICOS: ALBERTO CARRERA
ARREGLOS FOTOGRAFICOS: ALBERTO CARRERA
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